jueves, 20 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
"- Sabes, todo esta tan en el aire. Cualquier cosa que te dijera sería como un pedazo del dibujo de la alfombra. Falta el coagulante, por llamarlo de alguna manera: zas, todo se ordena en su justo sitio y te nace un precioso cristal con todas sus facetas. Lo malo -dijo Oliveira mirándose las uñas- es que a lo mejor ya se coaguló y no me di cuenta, me quedé atrás como los viejos que oyen hablar de cibernética y mueven despacito la cabeza pensando en que ya va a ser la hora de la sopa de fideos finos..."
Cap 46. Rayuela. Julio Cortázar.
martes, 30 de agosto de 2011
Bolero
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Julio Cortázar.
sábado, 20 de agosto de 2011
martes, 26 de julio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
lunes, 13 de junio de 2011
sábado, 28 de mayo de 2011
Uno y Otro
He aquí la, seguramente, conocida historia de dos, seguramente, conocidos personajes llamados Uno y Otro.
Uno y Otro se querían muchísimo...Sí que se querían. Lo cierto es que se querían de distinta manera.
Uno y Otro lo sabían. Sabían que no se querían igual el uno al otro. Sin embargo, entre ellos pasaban cosas... y pasaron tantas cosas juntos.
Uno, a pesar de que sabía que Otro no lo quería de la misma manera, disfrutaba de su compania. Pasaba gran parte de su tiempo queriendo a Otro. Tanto así que empezó a dejar pasar el tiempo.
Y el tiempo, ese tiempo a la vez tan distinto para Uno y Otro, pasaba y pasaba sin que ni Uno ni Otro se dieran cuenta de cuánto hacía ya que se querían así, de tan distinta manera.
Lo cierto es que cada vez pasaba mas tiempo y ellos se querían de forma cada vez mas distinta.
Hasta que comenzaron a darse cuenta de que esa diferencia empezaba a convertirse en distancia. Pues sí, Uno y Otro empezaron a sentirse cada vez mas lejos el uno del otro.
Y Uno seguía pasando el tiempo queriendo a Otro...Y el tiempo seguía pasando...Y Otro seguía queriendo a Uno de distinta manera. Y cada vez estaban mas lejos.
Así es que un día, aun sabiendo que se querían, Uno y Otro advirtieron la gran distancia que los separaba.
Uno y Otro se dieron cuenta de que habían dejado pasar mucho tiempo mientras la distancia crecía.
Lo cierto es que no pudieron con el tiempo y la distancia y fue así que decidieron finalmente alejarse.
Uno y Otro ya no estuvieron juntos.
Después de un tiempo, Uno, que aun seguía pasando mucho tiempo pensando en Otro, creyó comprender aquello que desde siempre había marcado tantas diferencias, pues:
Uno quería demasiado estar con Otro
Y Otro quería demasiado estar solo...
A.D
Mayo 2011
A.D
Mayo 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
BajanTengo tiempo para saber si lo que sueño concluye en algo. No te apures ya mas, loco, porque es entonces
cuando las horas
bajan, el dia es vidrio sin sol;
bajan, la noche te oculta la voz.
Y, ademas, vos queres sol, despacio tambien
podes hallar la luna.
Viejo roble del camino, tus hojas siempre se agitan algo.
Nena, que bien te ves cuando en tus ojos no importa si las horas bajan, y el dia se sienta a morir; bajan, la noche se nubla sin fin. Y, ademas, vos sos el sol, despacio, tambien, podes ser la luna...
Luis Alberto Spinetta.
viernes, 6 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
Amparo
Estar solo puede ser un refugio
por cierto nada recomendable
uno no sabe si el cuerpo es cuerpo
o es un vestigio de fe perdida
libros dondequiera o donde no se quiera
la biblioteca es/ digamos/ una vidacon mil estantes que son instantes
donde estuvimos y ya no estamos
solo es también estar rodeado
de ausencias a veces cautelosas
que se van y regresan y nos miran
con su poquito de existencia
la soledad es una extraña
prerrogativa del dolor
y sin embargo uno se siente
libre como la lluvia en los cristales
estar solo también es un amparo
donde mueren las culpas inocentes
lo extraño es que a pesar suyo
no hay solitario que no añore
a su querida multitud.
domingo, 1 de mayo de 2011
rotos y en desuso...
viernes, 29 de abril de 2011
Bichos y flores...
miércoles, 20 de abril de 2011
INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie). Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
JULIO CORTÁZAR.
miércoles, 6 de abril de 2011
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