sábado, 31 de marzo de 2012

Buenos Aires...qué se yo.

"Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué se yo..." Supo escribir Horacio Ferrer y musicalizar el gran Astor en, nada menos que un tango... tangos de esos que mejor dicen y lloran sobre lo atractivo y melancólico de esta ciudad, Buenos Aires.
Ese qué se yo que siento allí cada vez que espero, entre montoneras de gente, que el semáforo se ponga en rojo para poder cruzar la avenida...
cuando camino por las angostas vereditas en el centro, esquivando charcos, esquivando gente...
escuchando los bocinazos de los autos atrancados en la calle...
Un qué se yo que, bien se sabe, va de la mano del olor a capital, a ciudad repleta, a bares de barrio y paseos añejos... a histórias de vecinos, a secretos de la noche, a desayuno al amanecer.
Allí donde de todo se encuentra, todo se odia y todo se ama a la vez...
Allí donde se es tan pequeño entre tanta inmensidad y tanto alboroto...
Allí donde ese qué se yo indescriptible atrae y repele a la vez...
Donde ese qué se yo atrae...
Donde ese qué se yo repele...
Ese qué se yo atrae...

A.D
31/3/12